
La figura de un hombre o una mujer al frente de un salón de clases, nos evoca grandes reflexiones. Paciencia, esfuerzo, sacrificio, sabiduría, amor y firmeza de carácter. Maestros creativos, incansables investigadores y formidables comunicadores, son aquellos que han impreso en nuestras almas la impronta de una vida buena. Una vida que no esquiva los sufrimientos y sacrificios, sino que los asumen con esperanzas.
Son tan importantes los equipos que se conforman en los colegios para llevar a cabo los proyectos educativos que hoy son muchos los que educan: Los directivos, que ejercen un liderazgo inspirador; los profesionales de la educación que hacen realidad en el aula, los anhelos de progreso y bienestar con sus lecciones; y por supuesto los asistentes de la educación, aquellas personas que refuerzan la disciplina y la ternura del cotidiano proceso de hacer de la escuela una verdadera comunidad educativa.
A todos ustedes y a nosotros en el Departamento de Educación de Lo Espejo. Felicidades, muchas felicidades y mil bendiciones en el Día del Maestro.



























